Todo escritor tiene una musa de la cual recibe inspiración. Y aunque Musa es un término femenino, en mi caso la energía que me inspiraba era masculina.
El sentimiento hacia Mi Musa, se ha perdido, ha finalizado. Y al perder ese sentimiento, mis ganas de escribir han desaparecido. Me falta ese impulso que me motivaba a expresar aquello que me oprimia el pecho. Cualquier sentimiento necesitaba ser expresado. Ya no hay necesidad, ni impulso, ni inquietud.
Quizás ya soy realmente Libre.
1 comentario:
Buenas tardes, mujer libre.
Has tomado, al parecer, un tiempo de claustro para el ayuno de las palabras. Ahora anuncias tu excarcelación de la escritura. La extinción de tu condena sentimental te ha liberado.
A poco relato me invitas hoy, Princesa. Sólo me presento aquí para hacerte compañía en tu sentimiento de abandono, renuncia, cesación. Es vocabulario monástico, tanto como de seres libres.
Tu estimado boddhisattva.
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