viernes, 15 de mayo de 2015

Sin protección

Será diferente, esta vez sé que lo será. Ya me he preparado para que sea así. Antes tuve miedo, lo cual no me permitió disfrutar del ''dejarse llevar'', mantener pisado el freno en todo momento, para no sentir más de la cuenta. Tampoco existía la persona adecuada que me transmitiera la confianza suficiente para poder dar rienda suelta a los sentimientos que podían ir surgiendo del roce.

Mis amigas me repetían: ''disfruta esa etapa, luego va a cambiar todo y no la tendrás'' y yo con un escudo protector les decía: No, prefiero que no se acerque mucho!. Y cuando vivía un acercamiento muy próximo, me agobiaba, entraba en una especie de pánico a sentir. Un estado de alerta permanente que todo lo cuestionaba.

Ya ese tiempo pasó, me siento más tranquila y estoy dispuesta a disfrutar de la apertura de mi corazón. Quiero vivir con alegría y no con preocupación, la suavidad elegante de su aproximación. Sentir las ganas de querer saber de él. Disfrutar la emoción de que me escriba o me llame, sin miedo alguno. Escucharle emocionada y vivir esa sensación.

Da igual que a la vuelta de unos días todo se tuerza y esto quede en el camino como una de mis historias. El sentido de esto está en que Me estoy permitiendo sentir con el corazón libre de protección y solo por eso ha valido la pena.

Ahora sí me apetece vivir esto.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas tardes, mujer desprotegida.
Tu enunciado metafórico de hoy es plausible y revelador de tu momento. Tu proceso de desnudez trascendental me conmueve y me motiva para dedicarte una escritura delicada. Podría decirte que te ofrezco mi escritura femenina. La intimidad sin envolturas ni encubrimientos, sin caparazones ni cortezas... El sentimiento puro e inerme, libre de la ficticia piel que se adultera con la cosmética confusa que los súbitos deseos imponen.
Necesito de mi mayor mesura para escribirte hoy. Vacilo en escoger sustantivos que no lleguen a quebrantar tu anunciada renuncia a la protección de tu corazón. Indago en las resonancias anímicas que nos vinculan para no errar en introducirme inapropiadamente en tu emergente espacio de vulnerabilidad. Vislumbro, entre la densidad emocional de tus palabras, la delicada piel intangible de tu fragilidad y tu esperanza.
Quiero que te sientas acariciada en tu entendimiento. Quiero expresarme para ti como una brisa de templanza que alivia y acompaña. Quiero apartar de mí toda estridencia y rudeza. Quiero relegar la osadía y la perspicacia. Lo que te digo aquí, nadie más me lo ha inspirado.
Y, sobre todo, no tengo miedo alguno de hablarte así. La liberación es, en mi conciencia, sinónimo perfecto de la desnudez en la palabra. A través de las rutas digitales que nos enlazan, escribo mi brevedad presente para desvelarte mi corazón masculino. Es el único modo en el que me satisface comunicarme contigo.
Tu estimado boddhisattva.

. dijo...

joder, y yo pensaba que podía llegar a ser plasta y redicho pero este... me gana por goleada, ¿será pariente de Sanchez Drago?

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