Un Mundo Ideal
Yo te quiero enseñar un fantástico mundo.
Ven princesa y deja a tu corazón soñar.
Yo te puedo mostrar cosas maravillosas.
Ven princesa y déjate llevar a un mundo ideal.
Un mundo ideal.
Un mundo en el que tu y yo
podamos decidir como vivir
sin nadie que lo impida.
Un mundo ideal que nunca pude imaginar.
Donde ya comprendí que junto a ti el mundo es un lugar para soñar.
Fabulosa visión, sentimiento divino.
Voy volando contigo hacia un nuevo amanecer.
Un mundo ideal.
Mira bien lo que hay.
Allí mil cosas voy a ver.
Conteniendo el aliento.
Soy como un haz de luz que lejos va.
Y nunca ya podrá volver atrás.
Un mundo ideal.
Un horizonte a descubrir.
Un mundo para ti.
Para los dos.
Déjate llevar a un mundo ideal.
Un mundo ideal.
Un mundo en el que tu y yo.
Podamos decidir como vivir sin nadie que lo impida.
Un mundo ideal.
Cada vuelta es sorpresa.
Un horizonte a descubrir.
Cada instante es un sueño.
Un mundo para ti.
Para los dos.
Llévame.
A dónde sueñes tú.
Un mundo ideal.
Que compartir.
Que alcanzar.
Que contemplar.
Tú junto a mí.
Ricardo Montaner
Caracas, primavera de 1992. Ese año estrenaron Aladdin y en la radio sonaba esta canción. Me encontraba perdidamente enamorada de ti. Me llevastes al cine, un plan improvisado justo unos días antes de embarcarme en un avión a España, donde pasaría el Verano. No pasó ni un solo día que no pensara en ti.
Eres la única historia de mi vida, que si pudiera dar marcha atrás al tiempo, la cambiaría. Nunca deje de admirarte. Nunca deje de considerarte la persona mas importante en mi vida. Y aunque hoy el sentimiento ha sido transformado en algo mas bonito y durarero, eres mi referente. Creo que nunca he cesado en buscar alguien parecido a tí.
Llevo días recordando aquella tarde tirada en el cesped de la Universidad y tu encima de mi tratando de darme un beso. Con picardia me decías: tranquila, no te pongas nerviosa no te voy a besar. Tenía un novio a 300 km, que veía cada 40 días y que se negaba a dejarme. Y yo solo quería estar contigo. Pero él estaba ahí obsesivo, impidiendome ser feliz. Me he arrepentido tantas veces de no haber tenido el poder suficiente para que no se acercara mas a mi. Tenía 18 años.
Nunca olvidaré cuando 5 años después aparecistes en la puerta de mi apartamento, buscandome porque estaba triste y me cogistes en brazos, me pusistes sobre tus espaldas y corristes como loco por el largo pasillo del edificio. Al bajar de tus espaldas me dijistes: Ves? solo necesitabas algo que te sorprendiera para que te rieras. Siempre hacias cosas mágicas que demostraban tu afecto hacia mi.
Hoy te echo de menos. Llevo días pensandote. Siento no estar contigo en estos momentos. Ahora somos amigos y lamento estar tan lejos y no consolar tu dolor.
Te quiero amigo, hoy me siento triste por no poder compartir contigo estos momentos.
Vendrán tiempos mejores.
4 comentarios:
Me gusta ,, bonita historia,, y un honor para quien es el dedicado...
Seguro que el también lo siente, por que un sentimiento así no se acaba con la distancia, solo puede matarlo el corazón..
Fantástica historia.
Gracias por compartir.
Alexey
Sí mantenemos esa conexión. Nos sentimos, es una amistad verdadera.
Gracias Anónimo.
Publicar un comentario