Odio los domingos! Odio las despedidas! Esta mañana tuve que anestesiarme para no sentir más de la cuenta, rodeada por sus brazos, nos besamos como si nos vieramos al rato. Nadie sabe realmente si nos volveremos a ver: ni él, ni yo. Nadie espera nada de nadie: ni él, ni yo. Es lo que tiene tomar la decisión de vivir el momento como se presenta, no sé si esto es bueno o es malo, pero es!.
Me anestesio y lo único que quiero es acelerar el momento, salir de la habitación en cámara rápida, como quien huye de un corazón que sabe que puede sentir mas de la cuenta. Escribir aquí es la única forma de permitirme sentir y hacer balance de una semana que ha sido un regalo.
No se puede ser feliz todo el tiempo, seríamos tontos si creyeramos que eso es la felicidad. La felicidad consiste en compartir momentos únicos con seres únicos y él lo es. Y no lo digo, porque me muera por sus pestañas traviesas que cubren sus ojos de niño chico, sino porque me genera admiración. ¿Cuándo fue la última vez que sentí admiración por una persona? ya ni me acuerdo. El tiene la capacidad de generar impacto positivo en todas las personas que le rodean y eso me desarma.
Las personas como él pertencen al mundo, son como aves que deben volar. Egoísmo sería quererlo para mí, aunque creo que me pasaré toda la semana teniendo conversaciones conmigo misma sobre éste tema, repasando todas mis teorías sobre el amor libre.
Te voy a echar de menos joder!
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