Aterrice en Berlin con los ojos llenos de ese brillo especial que me produce verle. Brillaron todo el día y no me habia dado cuenta hasta el momento de lavarme la cara para irme a dormir.
Escuchar su voz, mirarle de cerca, olerlo, observar cada uno de sus gestos, esos que tiene y que tanto me gustan.
Besarle! Sumergirme en su boca, rozar su lengua, beber su saliva. Sabe a agua de Madrid. Tocar su piel debajo de esa camiseta suave que lleva puesta. Querer comermelo entero y no poder porque en una hora cojo ese avión que me traera de vuelta a Berlín.
Me he despertado deseandolo. Es el único hombre que permanece en mis deseos. Hoy camino a Praga pienso en él. No puedo sacarlo de mi mente. Da igual donde me encuentre siempre lo llevo en mis pensamientos. Joder con el entrenador!.
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