No se lo dije, pero sentados en aquel bar jerezano, mientras discutíamos de política, observé como sus ojos comenzaron a brillar. Era esa misma luz que irradian los mios cuando le veo. Se que en su caso, podría ser incluso por la pasión que le imprime a este tipo de discusiones y no precisamente por mi.
Pero esta noche elegiré dormir pensando que eran por mi, me otorgare esa pequeña licencia para sentir ilusión y dulcificar un poco mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario