Las personas debemos estar donde nos sentimos queridas. Rodearnos de abrazos y demostraciones de afecto, la vida asi se vuelve amable y dulce.
Barcelona amanece calentita, un día de esos de sol primaveral anuncia que el invierno llega a su fin. Jorge nos despierta a mi hermana y a mí con un desayuno criollo: arepas, huevos revueltos al estilo perico venezolano y cafe con leche. Ha estado preparando el desayuno mientras nosotras dormíamos. A preparado la minimesa (improvisada con muebles recogidos por El Raval) y nos despierta con un: HA DESPERTARSE QUE EL DESAYUNO ESTA LISTOOOO!! Seguidamente se dirige a la persiana y la levanta para que entre toda la luz del sol.
Que chute de energía despertarse así!. Un simple acto de amor: preparar el desayuno para dos amigas y reirnos bajo el sol de Barcelona. Me gusta tener el alma calentita. Me gusta estar aquí.
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