Hoy recordé aquella vez que urgando en el contestador automático de su teléfono encontré un mensaje de su ex, en tono muy dulce. Respiré profundo, muy profundo, el corazón me latía de tal forma que se me iba a salir por la garganta. Sin embargo, decidí que aquella situación no iba a vulnerar mi autoestima. En ese momento formaba parte de las chicas guapas y famositas de Caracas así que ese chico, que supuestamente era mi novio, junto a su ex, no iban a hacer que me sintiese la peor mujer del mundo. Salí del apartamento situado en El Paraíso y me fui a ver a mi peluquero y a mi manicurista. Durante todo el camino trate de no pensar en que él le seguía dando pie a su ex para mantenerla a su lado. Fue imposible, la idea de la mentira me torturaba. No entendía por qué mentía, con explicarme las cosas de una forma clara tenía. Si él la necesitaba por algún motivo, con decirmelo me bastaba. Odio a los cobardes y él me debía unas cuantas verdades.
Decidí no fijarme nunca más en músicos, ni cantantes, él lo era. Y tanta sensibilidad artística con sus subidas y bajadas junto a una dosis inusual de incertidumbre constante, podían conmigo.
Este chico fue la primera persona que me enseñó todo lo que no debe ocurrir en una relación. Sin embargo, me aportó quizás uno de los cambios mas importantes de mi vida. Gracias a él conecté con una parte escondida de mi persona, desconocida para mi hasta entonces: la dependencia emocional.
Durante meses me dediqué a estudiar profundamente como deshacerme de esa necesidad del otro, sobre todo del otro que no te aporta nada, que te resta en lugar de sumarte. Hay un libro al que le tengo mucho cariño, es de Robin Norwood y se llama: Las mujeres que aman demasiado. Ese libro aun me acompaña. Me recuerda mi lucha en el proceso de autosuperación emocional. También hay otro, de la misma autora: ¿Por que a mi, por que esto, por que ahora?. Tenia 23 años cuando esto. Una vez superado todo ese proceso, de una forma bastante veloz la verdad, conoci a el que luego sería mi esposo. Quien llego como una respuesta a todo lo que había aprendido.
En alguna ocasión de mi vida, he vuelto a ser una mujer que ha amado demasiado. Creo que por que he pensado en entregar todas mis parcelas, no guardandome nada. He debido tener mas celos de mi misma, quererme más, protegerme más. Pero es que resulta absurdo protegerte de la persona que amas. Tampoco me veo como una víctima, soy una mujer con bastante determinación y firmeza para defenderme en caso de que algo me este haciendo daño. Y en ocasiones incluso puedo llegar a ser vengativa, pudiendo hacer todo lo posible para infligir el mismo dolor que me estan causando. Soy humana y por ello imperfecta.
1 comentario:
PIenso que el termino "Amar demasiado" es erroneo en si.
Si hay Amor verdadero el demasiado no tiene sentido.
El amor verdadero da y da sin esperar nada a cambio, y cuanto mas da mas pleno se siente.
El "Amor" comunmente usado en las relaciones no es Amor puro sino una mezcla de apego e intereses mutuos, "mientras obtenga lo que quiero de ti te amo, si no te odio". Esto no es más que apego, una perturbación mas de la mente.
Por lo que yo diria "Apegarse demasiado"
El Amor auténtico emerge de mas allá de la mente y esa es nuestra tarea como ser humano que somos, abrir espacio apartando la mente loca para que pueda expandirse el Amor verdadero permitiendo que la consciencia universal tome las riendas de nuestra vida.
Lo hará mucho mejor que nosotros!
Asi lo veo yo al menos.
Un abrazo.
Publicar un comentario