La otra noche, Luiza me animó a dar una vuelta por Sol, así que como de costumbre terminamos en un bar bailando hasta las tantas.
Me encanta bailar y suelo hacerlo con cierta frecuencia para liberar estrés: merengue, salsa, bachata. Soy venezolana y desde que nacemos esta música se nos inyecta en la sangre: tienes 5 años y tu primera fiesta infantil, de la que te puedes acordar, bailas con los niños y niñas en rueda.
En mi caso, mi tio Alexis, un joven de 25 años cuando yo apenas contaba con 5, bailaba conmigo en todas las fiestas. Recuerdo una noche en Caracas, horas enteras bailando con él a ritmo de Willie Colón. Le decía a mis padres: ella se mueve pero no tiene ritmo. En ese momento yo no entendia lo que era el ritmo, yo lo que quería era pasármelo bien.
Siempre quise tener una pareja que bailara bien y nunca tuve suerte, siempre me fijaba en venezolanos que odiaban bailar salsa o merengue. Mi ex esposo me decía: niña, la salsa es para la pasta y el merengue para los pasteles. Bueno, al final terminaban cediendo y aprendiendo a bailar, pero no es lo mismo que alguien aprenda por ti, a un bailarin nato de calle, ese que siempre le ha gustado bailar y ha nacido con el ritmo en el cuerpo. Estos últimos son los que me gustan a mi, aunque agradezco los primeros.
Una vez metida en la soltería post matrimonial, decidí dar rienda suelta a esta pasión por el baile, pero poca suerte he tenido de encontrar alguien que le guste esto. Asi que he enseñado a mis amigas a bailar a mi ritmo y ha sido fantástico, ellas son mis parejas de baile. Aunque nunca será igual bailar con aquel hombre que vistes y te gustó para ti.
Volviendo a la noche de bailoteo con Luiza en aquel bar llamado El Deseo, en pleno centro de Madrid. Entramos alli por dos cosas: la bachata que sonaba y porque había mas chicos que chicas. Nos pusimos en un rincón y luego de pedir las copas de rigor, bailamos. Examinando el panorama me encontré con que había a nuestro lado cuatro madrileños simpáticos que bailaban muy bien, tenían buen ritmo, muy bueno la verdad. Al frente unos 6 chicos solos bailando entre ellos, no tenían ritmo pero lo intentaban. He de reconocer que esa noche tenía la timidez a tope, así que no iba muy abierta, sin embargo sé que con un poquito de esfuerzo me abro fácil.
Tres horas allí y ninguno de los cuatro chicos que bailan entre ellos y que teniamos al mismísimo lado nos sacaron a bailar, solo nos miraban y se nos acercaban mucho, pero nada. Benditos códigos madrileños, culpa de las madrileñas que se pasan la vida rechazando a todo aquel que se le acerca, para querer parecer mas inaccesibles y por lo tanto interesantes.
Y entonces ocurrió que justo al fondo del local, muy lejos de nosotras dos chicos nos ven y le hacen señas a Luiza diciendole que se venían a nuestro lado. Atravesaron todo el bar, apartaron a los 4 chicos y se plantaron enfrente de nosotras con un par de sonrisas y un: ¿bailamos?. Mi timidez ante tanta osadía se esfumó y bailé por fin con un chico.
Todos los de alrededor se les quedaron mirando como diciendo: estos si que tiene huevos. ¿Y de donde eran estos dos?: de Colombia, benditos códigos latinoamericanos donde los hombres van por aquello que les gusta y sin miedo a ser rechazados lanzan el anzuelo porque saben que pueden ganar mas que perder.
Y a esto me quería referir hoy, a la diferencia entre los madrileños y los latinos. De toda Europa y de España he de reconocer que mi debilidad son los madrileños, por que tienen una picardia elegante, llamese chulería o como quieran y segundo porque son excelentes amantes.
A los madrileños les gusta el sexo y mucho, pero sobre todo les gusta dar placer a la mujer. Mueren por que tus orgasmos los empapen una y otra vez, les enloquece el placer femenino y lo buscan con avidez. Sin embargo no tienen la fuerza para abordar que tiene un latino, tampoco el carácter para ir a por todas si la chica le gusta, son tan democráticos en este sentido que se hace aburrido. Porque las latinas estamos acostumbradas al espíritu cazador de los hombres latinoamericanos, quienes van detrás de su presa a por todas: ellos son posesivos, territoriales y son conscientes de que si les gusta una mujer tienen que ir a por ella. Nosotras normalmente nos dejamos entrar y no estamos acostumbradas a correr detrás del chico que nos guste. Es un poco machista esto la verdad pero es así.
Hay días en lo que yo me planteo si realmente ir a por el chico que me gusta, pero luego pienso: este va a pensar que soy una salida y se va a asustar. Siempre que lo hago, he de reconocer que lo hago desde el miedo a ser juzgada. Incluso cuando insisto en enviar mas de un mensaje, siento que no esta bien que lo haga, porque si él quiere algo debe tener fuerza para buscarlo. Y es ahí donde sale mi mentalidad machista latinoamericana.
Muchas barreras mentales me quedan aun por derrumbar.
7 comentarios:
jajaja, tienes razón en eso de que los madrileños somos pocos lanzados y que estamos tan acostumbrados a que las chicas nos rechacen sin razón que ya a veces ni lo intentamos (benditas redes sociales). Y lo de bailar...ufff, aquí no se baila como allí. Un día un amigo dominicano me dijo que en España nacimos con las rodillas atornilladas..bueno y en mi caso soldadas...pero la buena intención es la que cuenta.
LM
Sí LM, no estaría mal que fuerais un pelín más osados, porque sois encantadores la verdad. Además a las mujeres nos gustan los hombres con osadía, sacaros de la cabeza que osadía es igual a ser pesados. Muchas veces he llegado a salir con un chico, que sin gustarme le he dicho que sí simplemente porque me ha gustado el esfuerzo que ha puesto para acercarseme o como me ha abordado.
Buenas tardes, mujer danzante.
Debo decirte que he variado el itinerario de las palabras que iba a dedicarte. Tenía pensado confiarte mi percepción del machismo, considerando tu osada confesión en la que revelas la persistencia en tu conducta de la mentalidad machista propia de tu tierra natal. Es un tema muy denso y problemático, sinónimo de violencia, discriminación, discordia, infravaloración, hostilidad, confrontación, rechazo y desconocimiento entre hombre y mujeres. El machismo es el aspecto más burdo e inmediato del androcentrismo, concepto que vertebra la desequilibrada identidad masculina de nuestra civilización. Finalmente, es el aspecto más ordinario y extendido de la misoginia, una enfermedad de la conciencia que infecta a todas las culturas del orbe.
Dejando a un lado la gravedad de la cuestión y sus inagotables ramificaciones en tantísimos comportamientos deplorables e insanos hacia las mujeres, y en los cuales tantas de vosotras participáis en mayor o menor medida y con mayor o menor consciencia, me gustaría invitarte a reflexionar sobre una pauta verbal que vienes mostrando recientemente: recurres a la mención ideal de un hombre "que me calme". Discúlpame si me equivoco, pero en esas palabras, así afirmadas, anuncias una dependencia. En la práctica meditacional, los monjes perseveramos en esclarecer la diferenciación entre lo dependiente y lo inter-dependiente. Lo primero es aflictivo y conflictivo; lo segundo define una dinámica de relaciones justas que se fundamentan en la consciencia de lo dado y lo recibido. Inter-dependencia es ecuanimidad. La extinción de la ecuanimidad es dependencia.
Un hombre "que te calme" se llevará tu calma si desaparece... sitúa tu visión en un hombre que participe, entienda y disfrute con tu calma.
¿Qué experiencia de la calma tienes, Princesa?
Tu estimado boddhisattva.
Estimado boddhisattva.
A pesar de tener razon en todo lo que dices, he terminado mi reflexión hablando sobre la necesidad de seguir derribando barreras mentales. Reconozco que ciertas actitudes que tengo en mi vida, deben desaparecer. Lamentablemente sé que enfrentarme sin ese tipo de barreras a esta sociedad machista, me seguirá trayendo problemas, ya que el común de las personas, aun no están preparadas para mujeres mentalmente libres y con fuerza en sus opiniones. Sobre todo porque generamos el sentimiento de competitividad.
En todo lo demás, tienes razón, seguiré reflexionando sobre mi conducta. Gracias por tu aportación tan certera como siempre.
Excelente respuesta, Princesa.
Mujeres mentalmente libres... rarezas en un mundo de opresiones pertinaces y sutiles. Y, sobre todo, masculinas.
Barreras, obstáculos, encarcelamientos de la conciencia. Perseverar en destruirlos es también experiencia espiritual.
Saludos.
Da gusto leer y saber que los madrileños aún estamos bien considerados. Que pena de madrileñas, toda una vida dedicada a aparentar. Permite que use tus palabras para mostrar algo de lógica a más de una...madrileña.
Me encanta leerte
Por lo que a mi se refiere, estais en el Top de la lista! Lo teneis todo: sois divertidos, atrevidos en su justa medida, educados en la aproximación, directos y asertivos, apasionados y la gran mayoría muy guapos, os cuidais mucho. ¿Qué más quieren?.
Un abrazo Blog U.
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