miércoles, 8 de abril de 2015

No me despiertes

Hoy me desperté con la sensibilidad a flor de piel. Uno de esos días en los que siento todo mas de lo habitualmente.

Últimamente se me han aproximado personas que buscan una relación. Siento envidia sana por ellos. Yo quisiera sentir eso, sin embargo algo en mi se niega a darle entrada a nadie. Cuando me han hablado de sus sentimientos de una forma tan abierta y dulce, como quien espera delicadeza y tacto, he sentido admiración por ellos, por llegar al punto de querer compatibilizar su vida con otra persona.

Que diferencia en el sentir, mientras ellos se abren, yo siento una especie de: por favor no me urgues tanto que me irrito. No te hundas en mi, sin mi permiso. Si quiero pasas dentro y si no, no atravieses la puerta que no eres bienvenido. Y si eres valiente, entra de puntillas pero no hagas ruido que me despierto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas tardes, mujer sensible.
Te escribo con mi mayor cordialidad, y con la menor intención de resultar intempestivo. También te escribo con la motivación de aliviar la incomodidad que me produjo tu respuesta. Espero tu comprensión y agradezco tu paciencia. Quizá no haya nunca más palabra alguna entre nosotros.
Tengo especial intolerancia a los malentendidos, si bien pienso que malentenderse es el resultado de desentenderse. Concretamente, desentenderse de lo que otra persona realmente transmite. La altivez que percibiste en mi anterior mensaje es una decisión literaria: soy escritor, y ejercí como tal en el momento de redactar aquellas palabras. Ahora te habla la misma persona, que te escribe con el mismo gusto.
Podría haberte enviado un texto lascivo entreverado con palabras burdas y tóxicas, o haberme acogido a la comodidad de un corta-y-pega sentimental con algunas estrofas de algún cantante romántico latino. Lo que hice, en cambio, fue construir un breve texto con arrogancia y con elegancia, cualidades que traslucen tus escritos, dimanadas de tu carácter.
Pero lo que más lamento es tu afirmación de mi "visión voyeurista" de tu blog. Me dejaste perplejo con ello: situarme en el voyeurismo es un desatino mayúsculo. Lo que he degustado de tu blog es tu capacidad literaria para expresar tus grados de frialdad, calidez y ardor en tus vivencias. Es decir, cómo escribes tus temperaturas emocionales. Eso resume mi interés en leerte, mi gratificación en tu relato vivencial. Lo del voyeurismo me lo tomo una licencia provocativa. No ahondaré más en tu equivocación.
Hay un asunto importante que me vincula contigo de otra manera más sustancial: haces referencia -en pocas ocasiones, pero suficientes- a tu faceta espiritual. Debo decirte que he sido monje Zen, y que la impronta de la vida monástica prevalece en mi carácter. Transito por una vía de espiritualidad genuina y radical, lejos de los entretenimientos místicos de hoy día; un modo de conciencia que trasciende cualquier época del mundo, cualquier identidad, cualquier lenguaje, y que retorna el pulso de la vida y su misterio.
Si me permites hablarte como boddhisattva, entonces te diré que ojalá encuentres a alguien verdaderamente compasivo con tu masoquismo, que no sea para él esa oportunidad oscura para su placer esquivo. Alguien verdaderamente capaz de ofrecerte las delicias sublimes del auténtico sosiego masculino.
Discúlpame si te he aburrido o irritado.
Un saludo.



Erosrapsodia dijo...

Mi estimado boddhisattva,

Por segunda vez vuelve a ser un placer para mi leerte, perdona si destine un poco al llamar voyeurismo a tu curiosidad literaria por mi blog, pero aunque no soy escritora, a veces me permito licencias provocadoras, simplemente porque me apetecía seguir provocando tu inteligencia literaria. Puedes comentar todos los post que quieras, siempre es enriquecedor saber las opiniones de las demás personas y a mi me gusta nutrirme de ellas.

Gracias por no perderme de vista. Bienvenido a mi mundo.

Erosrapspdia

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